El puerto de Copenhague tiene tres terminales para cruceros: Oceankaj, Langelinje y Nordre Toldbod. En el marco de un amplio proyecto de construcción, los muelles de Oceankaj y Langelinje debían equiparse con varios sistemas de alimentación eléctrica en tierra para suministrar electricidad a los cruceros de forma flexible y rápida tras su atraque. El puerto de Copenhague también contribuye a que cada vez menos buques utilicen generadores diésel en el atraque y liberen CO2 al medio ambiente.
Pero no iba a quedarse en una simple solución estática de suministro de energía en tierra. Los responsables buscaban un sistema flexible, cuya conexión se trasladara independientemente al crucero, exactamente donde se necesitara la electricidad.
En total, varios atraques del muelle debían cubrirse directamente con un sistema móvil. Dos veces 300 metros a lo largo de la terminal de Langelinje y tres tramos a lo largo de la terminal de Oceankaj con longitudes de 320, 328 y 360 metros. Para ello, se buscaron cadenas portacables robustas que pudieran soportar permanentemente los elevados pesos de los cables.
Otros requisitos del sistema eran un funcionamiento sencillo y rápido, un procesamiento rápido con una larga vida útil y fiabilidad, así como un modelo de instalación lo más compacto posible. Como el personal del puerto y los turistas se mueven por el muelle, no había que dejar cables tirados.
Por último, los vehículos gestores de cables también deben estar equipados con cadenas portacables y cables. Las máquinas de conexión de cruceros (CCM) son vehículos compactos con brazos telescópicos que transportan los cables de potencia hasta los puntos de conexión del crucero a varios metros de altura.